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La Muerte de Baldur

Tuvo Baldur, dios de la luz y el más hermoso de todos, unos sueños horribles sobre su muerte, lo cual comunicó a los Ases, que reunidos en asamblea decidieron protegerlo de todo mal. Frigg, su madre, tomó juramento a todas las cosas para que respetaran a Baldur: al agua, al fuego, al hierro y todos los metales, a las piedras y la tierra, a los árboles, a las enfermedades, a las aves, los animales, los venenos, las serpientes, etc.. Cuando esto se hizo y se supo, se divertían los Ases poniendo a Baldur en el Thing (el lugar de reunión) y arrojándole toda clase de objetos: piedras y flechas, lo golpeaban con la espada, e hicieran lo que hicieran no lo dañaban, quedando todos asombrados.

Mas, Loki, hijo de Laufey, se disgustó al ver esto y fue a casa de Frigg en Fensalir. Disfrazado de mujer para preguntarle si sabía lo que estaban haciendo los Ases en el Thing. “Ni armas ni maderas dañarán a Baldur, les he tomado juramento a todas”. “¿A todas?” preguntó Loki. “Al oeste del Valhalla crece una rama mágica a la que llaman muérdago. Me pareció demasiado joven para pedirle juramento”, reveló Frigg inocentemente. Loki cogió el muérdago y lo desenterró. Fue al Thing con él.

Allí estaba Hödr, apartado del círculo por ser ciego. Loki lo animó a hacerle los honores a Baldur tirándole también algo, le dio la rama de muérdago y le indicó donde estaba Baldur, que cayó muerto al ser golpeado por la rama, los Ases perdieron el habla por el susto, se miraban unos a otros con lágrimas en los ojos, y supieron inmediatamente quien lo había hecho, pero, no podían vengarse porque era un lugar de tregua. Quien más sufrió en silencio el dolor de la pérdida de Baldur, fue su padre Odín, que sabía lo que esta pérdida costó a los Ases.

Entonces los dioses se reunieron y Frigg preguntó quien sería el que ganándose todo su amor y favor, viajaría al infierno e intentaría encontrar a Baldur y rogarle a Hela, la diosa de los muertos, que lo devolviese a Asgard. Hermod el vigoroso hijo de Odín, fue quien se ofreció como voluntario, montó el veloz Sleipnir, el caballo de ocho cascos de Odín, y partió hacia Hel. Los Ases mientras, tomaron el cadáver de Baldur y lo llevaron al mar, junto a su barco Hringhorni, el mejor de todos, que pensaron utilizar como su pira echándolo al mar, pero, el barco no se movía.

Entonces, mandaron mensaje a Jötunheim para que viniera una giganta de nombre Hyrrokin, que llegó cabalgando un lobo y usando como brida una víbora. Saltó de su montura, que tuvo que ser sujetada por tres berserker (guerreros/Oso poseídos de una furia incontrolable).

La giganta echó la nave al agua en el primer empujón. Thor empuñó su martillo e intentó matarla, pero, los dioses pidieron tregua para ella. Llevaron el cadáver al barco junto con el de su mujer, Nanna, hija de Nep, que se quebró de dolor y murió. Entonces se levantó Thor y consagró el fuego con Mjölnir y ante sus pies salió corriendo un gnomo llamado Litr, y Thor le dio una patada arrojándolo al fuego, muriendo al instante. Al funeral acudieron gente de toda condición: Odín con Frigg y la Valquirias y con sus cuervos, Frey con su carro tirado por el jabalí Gullinbursti, Heimdall montando a su caballo Gulltop, Frigg conducida por sus gatos. Odín puso en la pira su anillo de oro, Draupnir, que cada nueve noches goteaban de él ocho anillos de gran peso, y también el caballo de Baldur, que fue llevado a la pira con sus arreos.

Hermod cabalgó nueve noches por oscuros valles hasta que llegó al río Gjall y cruzó el puente Gjallrbun, cubierto de oro. Modgud, la doncella que vigila el puente, le preguntó por qué cabalgaba hacia el infierno, su el puente no resonaba bajo él, revelando que no estaba muerto. Le indicó que Baldur, a quien buscaba, había cruzado el puente y “hacia abajo y hacia el norte va el camino del infierno”. Hermod cabalgó hasta las Puertas del Infierno, allí desmontó, cinchó al caballo, montó y picó espuelas, y el caballo saltó tan alto por encima de las puertas que no volvió a bajar. Hermod llegó al palacio, desmontó y allí vio sentado en el escaño más alto a su hermano Baldur. Pasó allí la noche y por la mañana rogó a Hela que le dejara cabalgar a Baldur con él de vuelta, contándole el luto que había levantado. Hela dijo que debía demostrar que Baldur era tan querido como contaban, si todas las cosas del cielo, vivas y muertas, lo lloraban, Hela soltaría a Baldur, pero, si una sola se negaba quedaría en Hel por siempre. Baldur despidió a Hermod y le devolvió a Odín a Draupnir, y Nanna envió a Frigg lunos y el anillo Fulla.

Enseguida enviaron mensajes los Ases a todas las cosas para que lloraran a Baldur, a los hombres y los animales, a piedras y metales, a árboles y plantas, pero, de vuelta los mensajeron encontraron en una cueva a una giganta (de nuevo Loki disfrazado), que se negó a llorarlo: Thökk llorará lágrimas secas por la pira de Baldur, ni vivo ni muerto me sirvió el hijo del hombre, que guarde Hel lo suyo.

Y por eso se dice de Loki, que es quien más daño a causado a los Ases.

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