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Baalbek

Baalbek

Baalbek

Es una localidad de Líbano de 25 000 habitantes a 86 km al este de Beirut. En la antigüedad fue un santuario fenicio

dedicado al dios Baal; fue ciudad griega, y a partir de la época de los seléucidas se la llamó Heliópolis, siendo colonia romana desde Augusto.

Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del cercano oriente, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. Es notable una zona de templos de entre los siglos I-III d.C. en honor de la Tríada heliopolitana: Júpiter, Mercurio y Venus. Las primeras excavaciones se iniciaron hacia 1900.

Los orígenes de Baalbek son un misterio.  Se ha supuesto que inicialmente fue una ciudad fenicia, centro del culto al dios babilónico Baal-Hadad, y su nombre significaría “Ciudad de Baal”; posteriormente, los griegos asimilarían esta deidad a Helios, de ahí que pasara a llamarse Heliópolis. Sin embargo, no existe ninguna evidencia arqueológica de ese supuesto asentamiento fenicio inicial, y dada la ausencia de referencias en las fuentes históricas de un asentamiento semejante, lo más probable es que éste haya sido o de muy escasa importancia o, mucho más probablemente, inexistente. El nombre “Baalbek” no denota una inconmensurable antigüedad. Ni se usó durante la época romana, ni existe evidencia de que se haya utilizado alguna vez con anterioridad a ésta.

En 1984 el yacimiento de Baalbek es inscrito en las listas de los Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Lo que más despierta la admiración y el asombro de todos los estudiosos, ha sido la terraza sobre la que se emplaza el Templo de Júpiter. Su origen es anterior a la ocupación romana, aunque no existe un consenso entre los investigadores para establecer quiénes fueron los constructores de tan impresionante estructura.
Esta verdadera proeza de la ingeniería antigua consiste en piedras de 1500 toneladas de peso cada una. Estos asombrosos megalitos están dispuestos con tal precisión que sería difícil introducir el filo de un cuchillo entre ellos.
La gran terraza sobre la que se levantó el templo romano, del que sólo quedan unas pocas columnas en pie, es una construcción que los modernos arqueólogos e ingenieros no logran entender.
Quién la construyó y para qué son las preguntas que atenazan a los investigadores, que observan con inquietud esta ciclópea obra erigida gracias a las piedras talladas más grandes que se conocen.

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